A principios de mes escribí una nota sobre los dispares escenarios que vivieron Lucía Morett, la estudiante de la UNAM que se fue de camping con las FARC y fue herida en el proceso, y Laura Elena Zúñiga, es Miss Sinaloa que fue aprehendida en compañía de presuntos delincuentes mientras viajaba a través de Jalisco.
Recordarán que a la primera la recibieron legisladores de izquierda como si fuera heroína revolucionaria, so pretexto de custodiarla sirviéndose de sus fueros para evitar cualquier acción de la justicia en contra de ella. Pero al final del día nadie trató de arrestarla, ni tampoco nadie le hizo caso más que los mitoteros de su "escolta legislativa" y los pobres empleados de los sitios de taxi que están a las afueras de la llegada internacional en la Terminal 2 y tuvieron que soplarse los gritos y berridos de la susodicha porque ahí trabajan. Sin embargo, en diciembre se hablaba ya de que el Ecuador requeriría la extradición de esta señorita que supuestamente fue a hacer la tarea a un campamento de un grupo armado.
A Laura Zúñga todo mundo le dio la espalda justo antes de la Navidad y el año nuevo: fue presentada como presunta responsable ante los medios, los organizadores del concurso le retiraron el título, Lupita Jones se desdijo de ella, y la arraigaron 30 días. Sin embargo, hoy ha quedado en libertad y la PGR manifiesta que (al menos de momento) no encuentra elementos para establecer su probable responsabilidad en la comisión de ningún ilícito. http://www.eluniversal.com.mx/notas/573438.html
Dos preguntas quedan en mi mente: primera, si todos aquellos quienes se desdijeron y negaron a Zúñiga la compensarán, y la segunda, si tanto el Ecuador, pero aún más importante México, están atendiendo todo lo que pudiera haber detrás de la "investigación" que dizque estaba haciendo Morett,.
sábado, 31 de enero de 2009
viernes, 30 de enero de 2009
Desafuero y ¿a caso alguien puso el grito en el cielo en Illinois?
El día de ayer el Senado del Estado de Illinois, EE.UU.A., falló POR UNANIMIDAD en contra de Rod R. Blagojevich en el impeachment seguido en su contra, y con ello el mandatario fue destituido de su cargo. Dato cultural: el impeachment es la contraparte estadounidense a nuestro juicio político. Para entender mejor el procedimiento del juicio político (con sus fallas y deficiencias) es muy recomendable el libro de Clemente Valdés; lo encuentran hasta en Sanborn's y no tienen que ser abogados para entenderlo.
La maquinaria del impeachment operó impecablemente en el proceso que se siguió en contra del ahora ex-gobernador de ese estado ante los cargos de corrupción derivados de su intento por vender el escaño que el ahora Presidente de aquél país dejó en el propio órgano legislativo que resolvió el caso. El resultado: Blagojevich fue a) destituido de su cargo como gobernador de Illinois, y b) ihabilitado para volver a ocupar cualquier cargo público en ese estado.
Cambiamos el DVD a Región 4, y nos regresamos más de 4 años en el tiempo, cuando se intentó sujetar al entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, posteriormente autodenominado "Presidente Legítimo", Andrés Manuel López Obrador, a un proceso de juicio político al haber desacatado una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (lo cual está tipificado como delito) que le ordenaba restituir un predio expropiado a su propietario, el llamado "Caso Encino".
En ambos casos hay acusaciones penales detrás: en el caso de Blagojevich, cargos de corrupción y cohecho; en el de AMLO, el desacato a una resolución del más alto tribunal del país. Sin embargo, sus desenlaces han sido diametralmente opuestos: a Blagojevich no lo defendieron masas acarreadas, ni grupos de presión. Nadie se desgarró las vestiduras para impedir que se aplicara la ley, al grado que aún tiene pendiente resolver el expediente criminal que se le imputa.
En cambio, en México no se pudo nisiquiera concluir el proceso de juicio político (desafuero), se cometieron errores en las diversas etapas del mismo, y la creciente presión social y política lograda incluso por diversos pseudo intelectuales que respaldaron a AMLO frustaron los intentos por hacer valer la ley. Hay quien me ha neceado con que no se trataba de aplicar la ley por mantener vigente el estado de derecho, sino de aplicarla para impedir que AMLO compitiera por la presidencia del país.
Aún cuando así fuere el caso, suponiendo sin conceder que hubiera habido quienes veían a la candidatura de AMLO a la presidencia de la república como un problema, y al desafuero como la solución, aún en ese caso tal solución hubiera valido, porque hubiera sido una solución legal y sustentada en el orden jurídico que el propio partido de AMLO (entonces, ahora ya quién sabe cuál sea su partido) contribuyó a crear.
Entre tanto, mi reflexión para esta nota es la siguiente: la respuesta a la pregunta de por qué los EE.UU.A. son un país desarrollado y de primer mundo, mientras que nosostro seguimos hundidos en el subdesarrollo y en el tercero es muy simple, allá sí hacen las cosas, no las dejan a medias como aquí, y allá la ley si es aplicada y si es hecha valer, a diferencia de nuestro país en donde lejos de dar soluciones jurídicas a los asuntos políticos, se dan soluciones políticas a los asuntos jurídicos, relativizando con ello la importancia de la ley y socavando el estado de derecho.
La maquinaria del impeachment operó impecablemente en el proceso que se siguió en contra del ahora ex-gobernador de ese estado ante los cargos de corrupción derivados de su intento por vender el escaño que el ahora Presidente de aquél país dejó en el propio órgano legislativo que resolvió el caso. El resultado: Blagojevich fue a) destituido de su cargo como gobernador de Illinois, y b) ihabilitado para volver a ocupar cualquier cargo público en ese estado.
Cambiamos el DVD a Región 4, y nos regresamos más de 4 años en el tiempo, cuando se intentó sujetar al entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, posteriormente autodenominado "Presidente Legítimo", Andrés Manuel López Obrador, a un proceso de juicio político al haber desacatado una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (lo cual está tipificado como delito) que le ordenaba restituir un predio expropiado a su propietario, el llamado "Caso Encino".
En ambos casos hay acusaciones penales detrás: en el caso de Blagojevich, cargos de corrupción y cohecho; en el de AMLO, el desacato a una resolución del más alto tribunal del país. Sin embargo, sus desenlaces han sido diametralmente opuestos: a Blagojevich no lo defendieron masas acarreadas, ni grupos de presión. Nadie se desgarró las vestiduras para impedir que se aplicara la ley, al grado que aún tiene pendiente resolver el expediente criminal que se le imputa.
En cambio, en México no se pudo nisiquiera concluir el proceso de juicio político (desafuero), se cometieron errores en las diversas etapas del mismo, y la creciente presión social y política lograda incluso por diversos pseudo intelectuales que respaldaron a AMLO frustaron los intentos por hacer valer la ley. Hay quien me ha neceado con que no se trataba de aplicar la ley por mantener vigente el estado de derecho, sino de aplicarla para impedir que AMLO compitiera por la presidencia del país.
Aún cuando así fuere el caso, suponiendo sin conceder que hubiera habido quienes veían a la candidatura de AMLO a la presidencia de la república como un problema, y al desafuero como la solución, aún en ese caso tal solución hubiera valido, porque hubiera sido una solución legal y sustentada en el orden jurídico que el propio partido de AMLO (entonces, ahora ya quién sabe cuál sea su partido) contribuyó a crear.
Entre tanto, mi reflexión para esta nota es la siguiente: la respuesta a la pregunta de por qué los EE.UU.A. son un país desarrollado y de primer mundo, mientras que nosostro seguimos hundidos en el subdesarrollo y en el tercero es muy simple, allá sí hacen las cosas, no las dejan a medias como aquí, y allá la ley si es aplicada y si es hecha valer, a diferencia de nuestro país en donde lejos de dar soluciones jurídicas a los asuntos políticos, se dan soluciones políticas a los asuntos jurídicos, relativizando con ello la importancia de la ley y socavando el estado de derecho.
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jueves, 29 de enero de 2009
Otra vez el aeropuerto
Hace tiempo publiqué en este blog una nota catalogando al aeropuerto como un "antro de mala muerte". Lamentablemente ese mote parece que puede quedársele, debido al lamentable caso del ciudadano francés Christopher Augur, quien fue atracado en la lateral del Viaducto luego de haber cambiado €4,800 en una casa de cambio del aeropuerto.
Igualmente lamentable me parece que el Jefe de Gobierno de la Ciudad se haya manifestado en el sentido de requerir que se permita al personal de la Secretaría de Seguridad Pública del D.F. resguardar el interior del aeropuerto, que es zona federal (http://www.eluniversal.com.mx/notas/572651.html). Quien tenga dos dedos de frente puede ver que eso no sólo es inútil, sino también un absurdo, por el simple hecho que, independientemente de dónde fue que los delincuentes ubicaron a esta víctima, fuera dentro del aeropuerto o no, el atraco no ocurrió al interior de la terminal aérea, precisamente porque es resguardada por elementos federales.
Cierto es que en el pasado se habían registrado extorsiones e incluso secuestros exprés en el aeropuerto Benito Juárez; pero de otro lado no menos cierto es que, repito, el atentado contra el ciudadano francés fue perpetrado en las hostiles calles de la zona que rodea al aeropuerto, que deberían ser vigiladas por los policías bajo el mando de Marcelo Ebrard y Manuel Mondragón. De ahí que resulte absurdo que el Gobierno del DF pretenda vigilar el interior de la terminal aérea, cuando no es capaza de garantizar la seguridad en donde sí le toca.
¿Cómo es que se espera captar turismo extranjero cuando no es posible estar a salvo en esta ciudad en cuanto se sale del puerto de arribo? Razón de más para cambiar de lugar el aeropuerto, a una zona a donde sólo se acceda por vías rápidas y donde haya transporte público eficiente y seguro, como lo hay en, desde y hacia los aeropuertos del primer mundo, en vez de tenerlo en un barrio de mala muerte.
Igualmente lamentable me parece que el Jefe de Gobierno de la Ciudad se haya manifestado en el sentido de requerir que se permita al personal de la Secretaría de Seguridad Pública del D.F. resguardar el interior del aeropuerto, que es zona federal (http://www.eluniversal.com.mx/notas/572651.html). Quien tenga dos dedos de frente puede ver que eso no sólo es inútil, sino también un absurdo, por el simple hecho que, independientemente de dónde fue que los delincuentes ubicaron a esta víctima, fuera dentro del aeropuerto o no, el atraco no ocurrió al interior de la terminal aérea, precisamente porque es resguardada por elementos federales.
Cierto es que en el pasado se habían registrado extorsiones e incluso secuestros exprés en el aeropuerto Benito Juárez; pero de otro lado no menos cierto es que, repito, el atentado contra el ciudadano francés fue perpetrado en las hostiles calles de la zona que rodea al aeropuerto, que deberían ser vigiladas por los policías bajo el mando de Marcelo Ebrard y Manuel Mondragón. De ahí que resulte absurdo que el Gobierno del DF pretenda vigilar el interior de la terminal aérea, cuando no es capaza de garantizar la seguridad en donde sí le toca.
¿Cómo es que se espera captar turismo extranjero cuando no es posible estar a salvo en esta ciudad en cuanto se sale del puerto de arribo? Razón de más para cambiar de lugar el aeropuerto, a una zona a donde sólo se acceda por vías rápidas y donde haya transporte público eficiente y seguro, como lo hay en, desde y hacia los aeropuertos del primer mundo, en vez de tenerlo en un barrio de mala muerte.
miércoles, 28 de enero de 2009
Internet y desigualdad
Maite Reyes-Retana
No cabe duda de que estamos viviendo avances tecnológicos que, hace cincuenta años, eran inimaginables. La creación de internet ha significado una verdadera revolución en todos los ámbitos: social, cultural, laboral, económico y hasta amoroso.
Algunos autores afirman incluso que la evolución tecnológica del hombre ha tenido, hasta hoy, tres etapas: la Revolución Agrícola, la Revolución Industrial y la Revolución de la Inteligencia, en la que nos encontramos actualmente.
En efecto, hoy importa mucho más lo que uno sabe que lo fuerte que es. Y, como la información está al alcance de todos, estar informado se ha facilitado.
Por otra parte, pasamos de ser ciudadanos receptores de la información que unos cuantos, locutores o columnistas, nos comunicaban, a generarla nosotros mismos. Los blogs o Wikipedia son claro ejemplo de esto.
Podríamos pues afirmar que internet ha jugado un rol democratizador en las sociedades, puesto que ha permitido la participación de los usuarios en el consumo y la producción de la información universalmente accesible
Pero ahí está justamente el problema: internet sigue sin estar al alcance de todos.
Según un estudio de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), “28 por ciento de los cibernautas mexicanos navegan desde el DF, pero desde Colima accede a la red menos del 0.20 por ciento de ellos....92.4 por ciento de quienes usan internet se conectan en zonas urbanas y el resto desde localidades rurales”.
Según Teléfonos de México, la principal limitante para aumentar la penetración de las conexiones a internet de alta velocidad o banda ancha es “la falta de los equipos, dado que 4 de cada 5 hogares no tienen computadora”. (http://www.mundo-contact.com.mx/)
A diciembre de 2007, la penetración de los servicios de internet de banda ancha en México alcanzó la cifra de 4.34 conexiones por cada 100 habitantes, que se traduce en el último lugar entre los miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).
Según Internet World Stats, actualizado en el 2005, de los 985 millones de internautas conectados, casi el 70% vive en los países industrializados, donde reside el 15% de la población mundial. Mientras que Europa y Estados Unidos suman 500 millones de usuarios, en todo el continente africano no hay más que 4 millones, y estas diferencias se manifiestan asimismo entre hombres y mujeres, ciudad o campo, edades, estatus sociales, paralelamente a las "brechas" de siempre: el acceso a la sanidad, a la educación, la mortalidad infantil, el hambre, la pobreza.
Datos de 2006 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones[15] muestran que mientras el 58.6% de los habitantes de los países desarrollados tienen acceso a Internet, en los países en vías de desarrollo apenas el 10.2% de los habitantes tiene acceso a esta tecnología.
Existe incluso un término para referirse a este tipo de desigualdad: brecha digital que, según definición de Wikipedia, es “una expresión que hace referencia a la diferencia socioeconómica entre aquellas comunidades que tienen Internet y aquellas que no, aunque tales desigualdades también se pueden referir a todas las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), como el computador personal, la telefonía móvil, la banda ancha y otros dispositivos”.
Osea que, mientras la tecnología avanza, las viejas desigualdades persisten. Otra vez los avances de la ciencia nos rebasaron.
No cabe duda de que estamos viviendo avances tecnológicos que, hace cincuenta años, eran inimaginables. La creación de internet ha significado una verdadera revolución en todos los ámbitos: social, cultural, laboral, económico y hasta amoroso.
Algunos autores afirman incluso que la evolución tecnológica del hombre ha tenido, hasta hoy, tres etapas: la Revolución Agrícola, la Revolución Industrial y la Revolución de la Inteligencia, en la que nos encontramos actualmente.
En efecto, hoy importa mucho más lo que uno sabe que lo fuerte que es. Y, como la información está al alcance de todos, estar informado se ha facilitado.
Por otra parte, pasamos de ser ciudadanos receptores de la información que unos cuantos, locutores o columnistas, nos comunicaban, a generarla nosotros mismos. Los blogs o Wikipedia son claro ejemplo de esto.
Podríamos pues afirmar que internet ha jugado un rol democratizador en las sociedades, puesto que ha permitido la participación de los usuarios en el consumo y la producción de la información universalmente accesible
Pero ahí está justamente el problema: internet sigue sin estar al alcance de todos.
Según un estudio de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), “28 por ciento de los cibernautas mexicanos navegan desde el DF, pero desde Colima accede a la red menos del 0.20 por ciento de ellos....92.4 por ciento de quienes usan internet se conectan en zonas urbanas y el resto desde localidades rurales”.
Según Teléfonos de México, la principal limitante para aumentar la penetración de las conexiones a internet de alta velocidad o banda ancha es “la falta de los equipos, dado que 4 de cada 5 hogares no tienen computadora”. (http://www.mundo-contact.com.mx/)
A diciembre de 2007, la penetración de los servicios de internet de banda ancha en México alcanzó la cifra de 4.34 conexiones por cada 100 habitantes, que se traduce en el último lugar entre los miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).
Según Internet World Stats, actualizado en el 2005, de los 985 millones de internautas conectados, casi el 70% vive en los países industrializados, donde reside el 15% de la población mundial. Mientras que Europa y Estados Unidos suman 500 millones de usuarios, en todo el continente africano no hay más que 4 millones, y estas diferencias se manifiestan asimismo entre hombres y mujeres, ciudad o campo, edades, estatus sociales, paralelamente a las "brechas" de siempre: el acceso a la sanidad, a la educación, la mortalidad infantil, el hambre, la pobreza.
Datos de 2006 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones[15] muestran que mientras el 58.6% de los habitantes de los países desarrollados tienen acceso a Internet, en los países en vías de desarrollo apenas el 10.2% de los habitantes tiene acceso a esta tecnología.
Existe incluso un término para referirse a este tipo de desigualdad: brecha digital que, según definición de Wikipedia, es “una expresión que hace referencia a la diferencia socioeconómica entre aquellas comunidades que tienen Internet y aquellas que no, aunque tales desigualdades también se pueden referir a todas las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), como el computador personal, la telefonía móvil, la banda ancha y otros dispositivos”.
Osea que, mientras la tecnología avanza, las viejas desigualdades persisten. Otra vez los avances de la ciencia nos rebasaron.
martes, 27 de enero de 2009
Más rechazo a la globalización ¿homogeneizadora?
En el 2002 se organizó un fuerte movimiento ciudadano en Oaxaca, para evitar el establecimiento de una franquicia de comida rápida de McDonald's en el zócalo de esa típica y colonial ciudad (http://www.jornada.unam.mx/2002/12/11/06aa1cul.php?origen=opinion.html).
Aquello que en su momento fue criticado por unos como un hecho reaccionario, contrario a la inversión en la localidad y coartante del derecho de quienes gusten de esa comida para tenerla a la mano en el lugar (no olviden la cantidad de turistas que viajan a ese lugar y quisieran contar en él con esos productos), y apoyado por otros como defensa de la identidad propia del lugar y lucha contra el imperialismo, la globalización, etc., se manifiesta muy similarmente hoy día en Italia.
Se da cuenta en un diario (http://www.eluniversal.com.mx/notas/572212.html) de la prohibición que se habría establecido en un ordenamiento de la ciudad de Lucca (http://es.wikipedia.org/wiki/Lucca), en la Toscana (http://es.wikipedia.org/wiki/Toscana), para impedir el establecimiento de restaurantes "étnicos", buscando "preservar su tradición culinaria".
El cuestionamiento más inmediato es la definición de "étnico" para efectos de la aplicación de la norma; si por étnico se entendiera todo aquéllo que no fuera italiano, o propio de un grupo distinto del italiano, perdón pero la prohibición rayaría en la discriminación. Démonos cuenta que en muchas ocasiones, cuando los inmigrantes llegan a otro país su recurso para salir adelante es montar restaurantes, porque aunque tengan o carezcan de profesión pueden cocinar, y que la comida que mejor pueden preparar es la de sus lugares de origen.
De otro lado, la existencia de restaurantes de diversas especialidades enriquece la cultura del lugar donde los hay, y la falta de los mismos la empobrece. Recordemos la oferta restaurantera en México hasta los '80s, cuando todos los restaurantes que no eran de comida típica o de carnes eran de "comida internacional", lo cual implicaba que tenían un poco de todo lo más común e, invariablemente, pastas italianas.
Afortunadamente la oferta culinaria de la ciudad se ha enriquecido, y más allá de sushi pastoso con queso philadelphia en la Ciudad de México tenemos cocina española; francesa; italiana; libanesa; griega; mediterránea; thai; china (y con variantes regionales); japonesa, además de la rica cocina oaxaqueña, yucateca, mazatleca, etc ...
De otro lado puede también ser cuestionable el "efecto homogeneizador" de la globalización al que Maite se refería en su nota sobre el Centro Histórico. En lo particular, me desagrada viajar al extranjero (e incluso a otras regiones de mi país) y encontrarme restaurantes y cafés de franquicia por todos lados; prefiero degustar los sabores y aromas locales que irme por comida y bebida que finalmente puedo encontrar en cualquier otro lado. Pero ese es mi gusto y mi opinión.
Habrá gente que querrá tener a la mano lo mismo que en su lugar de origen; habrá a quien le dé seguridad la familiaridad de las cadenas que existen en sus propias ciudades y que no tendrán interés por nuevas experiencias culinarias ya que sólo viajan por negocios o se encuentran circunstancialmente en los lugares a los que viajan.
En cualquier caso, sigo creyendo que el mecanismo más eficiente para servir de fiel a esa balanza es el mercado mismo: si los lugareños y visitantes de ciudades como Oaxaca o Lucca no quisieran comida rápida o étnica en esas ciudades, el mercado mismo se encargaría de impedirle a esos restaurantes establecerse y mandaría el mensaje a los que quisieran hacerlo. No comparto la idea de que la imposición del proteccionismo envuelto en la bandera (del país que sea) sea el mejor modo de lograr lo anterior.
Aquello que en su momento fue criticado por unos como un hecho reaccionario, contrario a la inversión en la localidad y coartante del derecho de quienes gusten de esa comida para tenerla a la mano en el lugar (no olviden la cantidad de turistas que viajan a ese lugar y quisieran contar en él con esos productos), y apoyado por otros como defensa de la identidad propia del lugar y lucha contra el imperialismo, la globalización, etc., se manifiesta muy similarmente hoy día en Italia.
Se da cuenta en un diario (http://www.eluniversal.com.mx/notas/572212.html) de la prohibición que se habría establecido en un ordenamiento de la ciudad de Lucca (http://es.wikipedia.org/wiki/Lucca), en la Toscana (http://es.wikipedia.org/wiki/Toscana), para impedir el establecimiento de restaurantes "étnicos", buscando "preservar su tradición culinaria".
El cuestionamiento más inmediato es la definición de "étnico" para efectos de la aplicación de la norma; si por étnico se entendiera todo aquéllo que no fuera italiano, o propio de un grupo distinto del italiano, perdón pero la prohibición rayaría en la discriminación. Démonos cuenta que en muchas ocasiones, cuando los inmigrantes llegan a otro país su recurso para salir adelante es montar restaurantes, porque aunque tengan o carezcan de profesión pueden cocinar, y que la comida que mejor pueden preparar es la de sus lugares de origen.
De otro lado, la existencia de restaurantes de diversas especialidades enriquece la cultura del lugar donde los hay, y la falta de los mismos la empobrece. Recordemos la oferta restaurantera en México hasta los '80s, cuando todos los restaurantes que no eran de comida típica o de carnes eran de "comida internacional", lo cual implicaba que tenían un poco de todo lo más común e, invariablemente, pastas italianas.
Afortunadamente la oferta culinaria de la ciudad se ha enriquecido, y más allá de sushi pastoso con queso philadelphia en la Ciudad de México tenemos cocina española; francesa; italiana; libanesa; griega; mediterránea; thai; china (y con variantes regionales); japonesa, además de la rica cocina oaxaqueña, yucateca, mazatleca, etc ...
De otro lado puede también ser cuestionable el "efecto homogeneizador" de la globalización al que Maite se refería en su nota sobre el Centro Histórico. En lo particular, me desagrada viajar al extranjero (e incluso a otras regiones de mi país) y encontrarme restaurantes y cafés de franquicia por todos lados; prefiero degustar los sabores y aromas locales que irme por comida y bebida que finalmente puedo encontrar en cualquier otro lado. Pero ese es mi gusto y mi opinión.
Habrá gente que querrá tener a la mano lo mismo que en su lugar de origen; habrá a quien le dé seguridad la familiaridad de las cadenas que existen en sus propias ciudades y que no tendrán interés por nuevas experiencias culinarias ya que sólo viajan por negocios o se encuentran circunstancialmente en los lugares a los que viajan.
En cualquier caso, sigo creyendo que el mecanismo más eficiente para servir de fiel a esa balanza es el mercado mismo: si los lugareños y visitantes de ciudades como Oaxaca o Lucca no quisieran comida rápida o étnica en esas ciudades, el mercado mismo se encargaría de impedirle a esos restaurantes establecerse y mandaría el mensaje a los que quisieran hacerlo. No comparto la idea de que la imposición del proteccionismo envuelto en la bandera (del país que sea) sea el mejor modo de lograr lo anterior.
jueves, 22 de enero de 2009
Cayó "La Bastilla" del Siglo XXI
La Revolución Francesa (http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_francesa) inició con el hecho histórico de la toma de "La Bastilla" (http://es.wikipedia.org/wiki/Bastilla), el 14 de julio de 1789, lo cual marcó un hito en la historia de la humanidad por los ideales que encarnó dicho movimiento armado, que han trascendido hasta nuestros días. La Bastilla era una prisión emblemática de los abusos de los Luises de Francia contra su pueblo.
Durante la presidencia de George W. Bush, parte de la base militar de los EE.UU.A. en Guantánamo, extremo oriental de la isla de Cuba que mantuvieron luego de su fallido intento por invadir la isla tras la Revolución Cubana, se estableció una prisión para los milicianos talibanes y de Al-Qaeda apresados durante la "guerra contra el terrorismo". Guantánamo se convirtió en un símbolo de los excesos de un gobierno en contra de los derechos humanos, lo cual, conforme a la doctrina de los derechos humanos, ofende a la humanidad entera.
Hoy el sucesor de George Bush Jr., Barack Obama http://www.eluniversal.com.mx/notas/571106.html ordenó el cierre de esa prisión, que se había convertido en una especie de "Bastilla" contemporánea. Esta vez la caída de la prisión más odiada no se dio por un movimiento del pueblo armado, sino por un movimiento casi mundial que convenció a un hombre instruido y pensante de que mantener esa prisión tal vez no necesariamente aseguraba el debido procesamiento de sus internos, pero sí afectaba muy negativamente la imagen de su país al exterior.
Veamos qué tal avanza la histórica presidencia de Barack Obama en materia de justicia y derechos humanos luego de haber dado este emblemático y también histórico paso, que sin duda acrecentará su popularidad nacional e internacional.
Durante la presidencia de George W. Bush, parte de la base militar de los EE.UU.A. en Guantánamo, extremo oriental de la isla de Cuba que mantuvieron luego de su fallido intento por invadir la isla tras la Revolución Cubana, se estableció una prisión para los milicianos talibanes y de Al-Qaeda apresados durante la "guerra contra el terrorismo". Guantánamo se convirtió en un símbolo de los excesos de un gobierno en contra de los derechos humanos, lo cual, conforme a la doctrina de los derechos humanos, ofende a la humanidad entera.
Hoy el sucesor de George Bush Jr., Barack Obama http://www.eluniversal.com.mx/notas/571106.html ordenó el cierre de esa prisión, que se había convertido en una especie de "Bastilla" contemporánea. Esta vez la caída de la prisión más odiada no se dio por un movimiento del pueblo armado, sino por un movimiento casi mundial que convenció a un hombre instruido y pensante de que mantener esa prisión tal vez no necesariamente aseguraba el debido procesamiento de sus internos, pero sí afectaba muy negativamente la imagen de su país al exterior.
Veamos qué tal avanza la histórica presidencia de Barack Obama en materia de justicia y derechos humanos luego de haber dado este emblemático y también histórico paso, que sin duda acrecentará su popularidad nacional e internacional.
miércoles, 21 de enero de 2009
El Centro Desconocido
Maite Reyes-Retana
El sábado fui al Centro a comprar algunas cosas y comí en el nuevo restaurante de Porrúa, El Mayor. En el último piso de la librería, los dueños acondicionaron una terraza con vistas al Templo Mayor y a la Catedral Metropolitana, de verdad espectacular.
La comida es buena, el servicio eficiente y el lugar muy bonito, vale la pena conocerlo. Sin embargo, y por desgracia, no sé que tanto éxito vaya a tener, por su ubicación: Justo Sierra y Argentina.
Conozco infinidad de personas para las que ir al Centro es peor que entrar al matadero, y eso que solamente conocen la parte que va del Zócalo a Eje Central. Y he de decir que todas esas calles, Madero, Tacuba, 16 de Septiembre, por ejemplo, son muy bonitas y están muy cuidadas.
Pero las calles que están atrás de Catedral o de Palacio Nacional son también una maravilla, y muy poco visitadas. Es una lástima que muchos chilangos no sepan que existe la Iglesia de la Santísima Trinidad, la Casa del Marqués del Apartado, la Plaza Loreto, alhóndiga o Casa Talavera.
Sin duda, esta zona del Centro Histórico ha sido relegada de los programas gubernamentales y de la iniciativa privada. No hay por ahí ni Vips, ni Starbucks ni Office Depot. En cambio, abundan los altares a la Santa Muerte, los comercios de todo tipo, desde los más modernos hasta los más anticuados, las mejores fondas y las más variopintas tribus urbanas.
El grave problema de la zona es la inseguridad, a diferencia de lo que sucede en el primer cuadro en donde hay una constante presencia policiaca.
La zona de la que estoy hablando es más bien tierra de comerciantes ambulantes, narcomenudistas, proxenetas, ladrones y adictos. Con esto no quiero decir que todos los que ahí pululan estén al margen de la ley, pero si es cierto que la policía no le da demasiada lata a los delincuentes.
Comentando este tema con un amigo culto y amante de la Ciudad de México, él decía que la única manera de rescatar la zona e impulsar ahí desarrollos inmobiliarios sería invitando a la iniciativa privada a invertir. Solamente así se modernizaría, decía mi amigo.
Yo estuve de acuerdo; sin embargo, me parecería una lástima ver calles como San Ildefonso, Justo Sierra o Perú llenas de Sanborns o Sears. Creo que la modernidad ha sido casi siempre sinónimo de homogenización y pérdida de identidad, lamentablemente.
Aunque también es cierto que nadie se va a querer mudar a un edificio en el que se reúnan los usuarios de activo o las prostitutas. Y yo me pregunto como hacerle para mejorar la zona sin expulsar a sus habitantes, los que le dan identidad.
¿Alguna idea?
Mientras, vayan a conocer esta parte desconocida y maravillosa del Centro, no los va a decepcionar.
El sábado fui al Centro a comprar algunas cosas y comí en el nuevo restaurante de Porrúa, El Mayor. En el último piso de la librería, los dueños acondicionaron una terraza con vistas al Templo Mayor y a la Catedral Metropolitana, de verdad espectacular.
La comida es buena, el servicio eficiente y el lugar muy bonito, vale la pena conocerlo. Sin embargo, y por desgracia, no sé que tanto éxito vaya a tener, por su ubicación: Justo Sierra y Argentina.
Conozco infinidad de personas para las que ir al Centro es peor que entrar al matadero, y eso que solamente conocen la parte que va del Zócalo a Eje Central. Y he de decir que todas esas calles, Madero, Tacuba, 16 de Septiembre, por ejemplo, son muy bonitas y están muy cuidadas.
Pero las calles que están atrás de Catedral o de Palacio Nacional son también una maravilla, y muy poco visitadas. Es una lástima que muchos chilangos no sepan que existe la Iglesia de la Santísima Trinidad, la Casa del Marqués del Apartado, la Plaza Loreto, alhóndiga o Casa Talavera.
Sin duda, esta zona del Centro Histórico ha sido relegada de los programas gubernamentales y de la iniciativa privada. No hay por ahí ni Vips, ni Starbucks ni Office Depot. En cambio, abundan los altares a la Santa Muerte, los comercios de todo tipo, desde los más modernos hasta los más anticuados, las mejores fondas y las más variopintas tribus urbanas.
El grave problema de la zona es la inseguridad, a diferencia de lo que sucede en el primer cuadro en donde hay una constante presencia policiaca.
La zona de la que estoy hablando es más bien tierra de comerciantes ambulantes, narcomenudistas, proxenetas, ladrones y adictos. Con esto no quiero decir que todos los que ahí pululan estén al margen de la ley, pero si es cierto que la policía no le da demasiada lata a los delincuentes.
Comentando este tema con un amigo culto y amante de la Ciudad de México, él decía que la única manera de rescatar la zona e impulsar ahí desarrollos inmobiliarios sería invitando a la iniciativa privada a invertir. Solamente así se modernizaría, decía mi amigo.
Yo estuve de acuerdo; sin embargo, me parecería una lástima ver calles como San Ildefonso, Justo Sierra o Perú llenas de Sanborns o Sears. Creo que la modernidad ha sido casi siempre sinónimo de homogenización y pérdida de identidad, lamentablemente.
Aunque también es cierto que nadie se va a querer mudar a un edificio en el que se reúnan los usuarios de activo o las prostitutas. Y yo me pregunto como hacerle para mejorar la zona sin expulsar a sus habitantes, los que le dan identidad.
¿Alguna idea?
Mientras, vayan a conocer esta parte desconocida y maravillosa del Centro, no los va a decepcionar.
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